El Ebro tendrá que esperar todavía unos días para que los barcos puedan navegar en sus aguas. Las embarcaciones trasladarán a los visitantes desde Vadorrey hasta Ranillas. Pero la última crecida del río ha retrasado las obras de los embarcaderos y también la altura del caudal está impidiendo que los barcos puedan funcionar.
Todavía faltan por terminar las obras del embarcadero en el club Náutico y balizar los canales de navegación que deberán seguir los dos catamaranes y los tres Ebrobús. Todavía tienen que llegar a Zaragoza dos barcos, uno con capacidad para 83 viajeros y otro para 24. La huelga de transportes ha dificultado su traslado a Zaragoza. Hasta el momento, el puerto cuenta con tres barcos, dos pequeños y uno grande.
El Ayuntamiento tampoco ha adjudicado la concesión del Náutico, y es difícil pensar cuándo se va a abrir aunque las obras están a punto de terminarse. De hecho sólo falta la parte interior del equipamiento que se tiene que adaptar para actividades deportivas.