De allá para acá. De una punta a otra punta. Hoy aquí, mañana allí. No encuentran su sitio. Ésta es la situación en la que se encuentran los rastros de Zaragoza. A la polémica del mercadillo del Príncipe Felipe ahora hay que sumarle una más, la del rastro Pignatelli de la plaza de toros. Este verano, tendrán que hacer las maletas.
El destino elegido ha sido la plaza de José María Forqué, a escasos metros de la ubicación habitual en la Plaza de Toros. El Ayuntamiento de Zaragoza ha explicado que se trata de un reubicación provisional, ya que en un futuro a largo plazo todo apunta a que acabará fusionándose con el Rastro del Príncipe Felipe.
¿Cuál será ese emplazamiento definitivo? El gobierno no lo sabe, pero lo que sí sabe es que la decisión debe estar pactada con los grupos de la oposición.
Pero mientras esto ocurre, los vecinos de la plaza Forqué están que trinan. Aseguran que van a dejar el entorno en mal estado, los niños no podrán ir a jugar y además no están muy entusiasmados con las mercancías que se venden en este rastro.
Los técnicos de Mercado están realizando estos días las mediciones para fijar el reparto de puestos. El traslado será exclusivamente para los vendedores que cuenten con licencia definitiva, unos 150. Y el resto... que se apañe como pueda...